CANDELARIA, Camp., 27 de octubre.- Mucho se dice que en la enfermedad y la cárcel se reconoce a los verdaderos amigos, y esto tiene mucho de cierto, porque cuando una persona cae en desgracia, la humanidad tiende a dejar salir a flote su sensibilidad y mostrar su solidaridad con el hermano.
Casos concretos son las toneladas de ayuda que suelen captarse cuando ha habido hermanos en calamidades como huracanes y temblores. O cuando se trata de colaborar con los niños para que en épocas decembrinas tengan también su juguete que no les pudo entregar Santa o Reyes.
Traigo esto a colación porque igual pudimos nosotros, la familia de la Rosa de León, recibir cientos de mensajes de apoyos cuando mi esposo, por una complicación post operatoria, tuvo una grave recaída.
Lo cierto es que las oraciones de todos los amigos nos permitieron sostener la fortaleza y la fe en Dios para salir adelante. Encontrarse en la calle o en los pasillos con gente desconocida que, conmovida, te apoyan con palabras de aliento y amor; estos para mi, son signos de que el Ser Supremo y Creador de todas las cosas está aquí, en la tierra, en cada buen acto, en todas las cosas que nos rodean, pero hay que prestar atención para encontrarlo.
Hoy los hermanos de Palizada y Tabasco, nuestros vecinos, también están padeciendo las graves inundaciones que han puesto en riesgo su patrimonio y que les afecta profundamente, al considerar los muchos años que les ha llevado conformarlo. Pero sin duda alguna, el mexicano bueno, el luchador, el tenaz, sabe que teniendo vida, lo demás viene por sí solo.
Bastará entonces recrearnos en la solidaridad y sensibilidad de quienes nos rodean y ofrecen el apoyo con lo poco o lo mucho que pueden dar para los demás.
Y para que la cadena de apoyo funcione, todos debemos aportar nuestro granito de arena, acudiendo a los centros de acopio a dejar lo que se solicita, recordando que el agua, la comida enlatada, medicinas vigentes, pañales desechables, y todo lo que podamos considerar puede ser útil, es válido depositarlo.
Se ha recomendado no llevar ropa, porque es quizás cierto que de esta ya se tiene suficiente.
Solidaricémonos entonces con quienes más lo necesitan hoy en día, que se te devolverá el ciento por uno.