"Tengo mucha confianza en que con el nuevo gobierno del presidente electo (Barack) Obama mejoren las relaciones", no solamente con Bolivia sino también con Latinoamérica, dijo Morales en rueda de prensa posterior a su intervención ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).
El jefe de Estado boliviano explicó que los contactos con el próximo gobierno norteamericano se iniciarán "cuando el presidente electo haya tomado posesión".
Morales reiteró que tiene "mucha esperanza de que las relaciones internacionales mejoren" bajo la nueva administración estadounidense.
Sobre todo, dijo, por la "coincidencia" de que en Bolivia hay un "indio" como gobernante y en Estados Unidos un "negro", algo impensable hace algunas décadas.
Así, bajo el mandato del primer presidente afroamericano en la historia de Estados Unidos, Morales quiere mejorar las relaciones entre ambos países, fuertemente deterioradas desde septiembre a raíz de la expulsión mutua de sus embajadores en La Paz y Washington.
Los lazos bilaterales se han enfriado todavía más por la decisión de Morales de suspender las operaciones en Bolivia del Departamento Antidrogas Estadounidense (DEA) y de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y la prohibición a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de desarrollar sus actividades.
La respuesta del país del norte ha sido iniciar el proceso para suspender los beneficios arancelarios que concede a Bolivia por su supuesta falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico.
Ese programa, conocido como Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas (ATPDEA, en inglés), permite la entrada de gran parte de los productos bolivianos al mayor mercado del mundo sin el pago de impuestos aduaneros.
Al respecto, Morales admitió que "es responsabilidad, obligación" de todos los países de luchar contra el narcotráfico, y subrayó que la cocaína "no es la cultura de los indígenas".
El presidente boliviano dijo que "algunos países no tienen ninguna autoridad para certificar porque ejercen una venganza política. Eso tiene que terminar. No es posible que un país imponga certificaciones y de paso imponga otra venganza, la de quitarnos la ATPEDA".
El mandatario consideró "importante" nacionalizar la lucha antinarcóticos y defendió la necesidad de "tener nuevas propuestas" en esta materia y de certificación, la cual tiene que ser "transparente", por parte de la propia OEA o de su secretario general, José Miguel Insulza.